jueves, 12 de abril de 2012

El MiTo dE La TaBeRNa

"Con cariño para Teo y sus amigos"


Teo a mi lado filosofaba sobre el hombre y su humanidad, diseccionando en cuatro palabras toda la barbarie de la que los hombres somos capaces cuando nos segregan con religiones, política y otras tendencias. “Lo importante es “ser persona” , estaba diciendo en aquel momento. Me quedé pensativa. Rodaban por mi cabeza los cuentos de Paco Onieva, “Los que miran el frío”, en los que desnudaba las imágenes más crudas de una infame guerra civil en la que los vecinos se dividieron en bandos y no escatimaron en tropelías y atrocidades. Los vecinos…qué puede mover a los cercanos a darse caza, qué puede mover al hombre a despreciar tanto la vida como para arrebatarla de un balazo sin miramientos…Regresé justo en el momento en el que Teo repetía, mirándome seriamente a los ojos como siempre: “Lo único que importa es “ser persona”. Asentí con la cabeza un poco perdida aún entre el 36 y el 39.

La noche caía tras varias copas de más. Frente a mi penúltima copa mi yo y mi concepto del mundo se fundían junto al hielo y al limón. Todo un ecosistema se desarrollaba en el pequeño callejón de Teo, donde un batiburrillo de actores sutilmente inmiscibles forjaban un cuadro digno de pintar. Teo desde su atalaya vigilaba un horizonte que cada vez íbamos alargando más, y mientras si mientras no, nos leía un futuro en el que muchos queríamos creer.

Creo que fue entonces cuando el presente comenzó a tambalearse dentro de mí. Entre risa y risa me aferré a los brazos más cercanos intentando sobreponerme a un oleaje que no había hecho más que comenzar. Pronto me zozobraron las fuerzas (que no la consciencia) y, muy a mi pesar, tuve que rendirme y mirarlo todo desde un ángulo muy distinto: el del desvalido. Si hubiera podido meter la mano en el bolsillo, el dinero que habría encontrado no habría sido suficiente para comprar mi consuelo. Por suerte, descubrí que era bastante más rica que todo eso: tenía un hombro en el que apoyarme, una mano amiga que me sujetara, unas palabras de aliento, y alguien para llevarme donde fuere menester.

Después de redecorar la pared del vecino y algunos pares de zapatos, busqué un refugio dispuesta a esperar pacientemente a que la tierra por fin se abriera y me tragara. Vino a rescatarme de mis apesadumbrados rezos una sonrisa amiga abanderada por un ” ¿qué tal estás?”. Fui a despedirme de Teo, que me plantó dos besos, me agarró con firmeza las manos y mirándome seriamente a los ojos (como siempre) me dijo: “No te preocupes por nada”.

Días después pensé largamente en aquellos minutos eternos de naufragio y en cada cual. ¿Se nace bueno? ¿Se aprende a ser bueno? ¿Se es bueno con todos por igual? Y si no, ¿de qué depende? La verdad…no sé cómo habría actuado yo. Me consuelo pensando que nuestra propia bondad puede ser aprendida y cultivada, y que eso nos da a todos una oportunidad. Aquella noche aprendí en la taberna que las personas valiosas, las que se hacen importantes, las que de verdad quieres que estén cerca de ti, son aquellas que están cuando hay que estar, y además de estar, saben. Las personas importantes son las que saben que lo importante ante todo es ser persona. Nada fácil.

¿Qué sería del Estrecho sin Teo? Cada día luchando contra los molinos de viento entre caña y caña. Sería un bar como cualquier otro, sin identidad para nosotros. Y es curioso pensarlo, pero tal vez por esa humanidad, o por ese microclima que él crea, o porque alguna vez salimos de la caverna y vimos el Sol y alguien estuvo ahí para decirnos “no te preocupes por nada”, tal vez por eso…después de conocer a Teo, bueno o malo, cada uno da lo que tiene. Y el que sabe pintar, pinta, el que sabe cazar, caza, y el que sabe escribir, escribe.

Por lo visto, alguien más ha debido de vivir una experiencia reveladora muy parecida a la mía, que resumió de este modo: “In vino veritas, in aqua sanitas” (en el vino está la verdad, en el agua la salud). Así que, con un vaso de” verdad” en la mano, ¡ brindo por mis amigos !.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Vida SoLfeada



(Reloj)

El día se despereza.

Tira y afloja de cuerdas y trastes

Afinan poco a poco los sentidos.

Desdibujo en el espejo

Pecas descoloridas,

Maraña pelirroja.

(Batuta)

Suena la Vida en clave de Sol

Y el Mundo danza por las calles

Al son de su propio ritmo.

Entro a descompás

Me enredo en el pentagrama

Como un “la” desafinado.

(Metrónomo)

Soy un Si,

Soy un No,

Soy un Mi

Asincopado,

Abrazado por un silencio redondo,

Un si-

Un –lencio

Redondo.

(Tempo, tres por cuatro)

Un dos tres,

Un dos tres…

Pianísimo.

Lento.

Triste.

(Un) Desacompasado.

(Silencio)


jueves, 30 de junio de 2011

Memoria final

El futuro teje con lazos inciertos
el porvenir de lo definitivo.
Lo que no parece tener sentido
se aferra a las noches
solitarias, y entre la niebla
de la tristeza
que tiende sus raíces
sobre los lechos
sigue la lucha de la esperanza
cortafuegos de imprudencias efímeras.
Y nunca el corazón se rinde,
nunca se rinde...
Entre los vapores
corrosivos de una noche
tan cálida que disuelve
toda evidencia
quisiera ver
lo que cualquier ciego
percibiría, de no ser porque
el corazón nunca se rinde,
nunca se rinde...
Y a pesar de los días
más allá de las noches
cuando duele el alma despojada
de toda duda,
quedará la certeza
brillante, envolvente
flotando como una burbuja
ligera, transparente
de que el corazón nunca se rinde,
nunca....

lunes, 20 de junio de 2011

Deriva

Deriva....deriva......deriva.....la palabra se desliza entre los labios como una gota vacía....de-ri-va....se encalla en el silencio desde donde la miro, como un mudo testigo de sal. Desde su ventana, hay quien observa tras las cortinas, y sin necesidad de ver con claridad donde no parece haber nada interesante, lo visible se codifica, al trasluz del dibujo.

Un golpe seco y resquebrajante pasa desapercibido entre el ruido de afuera. Doy un sorbito más al vino de mi copa despacio, sintiendo el cristal como lo más real y cercano, y sonrío.

El mundo sigue girando, suena la gran orquesta de la vida a mi alrededor...y todo lo demás, deriva...

lunes, 11 de abril de 2011

cON LaS PieDrAs, CoN eL vIeNTo

CON LAS PIEDRAS, CON EL VIENTO
José Hierro


Con las piedras, con el viento
hablo de mi reino.

Mi reino vivirá mientras
estén verdes mis recuerdos.
Cómo se pueden venir
nuestras murallas al suelo.
Cómo se puede no hablar
de todo aquello.
El viento no escucha. No
escuchan las piedras, pero
hay que hablar, comunicar,
con las piedras, con el viento.

Hay que no sentirse solo.
Compañía presta el eco.
El atormentado grita
su amargura en el desierto.
Hay que desendemoniarse,
liberarse de su peso.
Quien no responde, parece
que nos entiende,
con las piedras, con el viento.

Se exprime así el alma.
Así se libra de su veneno.
Descansa, comunicando
con las piedras, con el viento.

lunes, 4 de abril de 2011

Cristal y seda...

Desenreda suavemente

la seda de tus dedos

El tiempo retenido

por caminos de arena

se vuelve frágil

y quiebra

Se rompe un segundo

Al caer tintinea

la sombra de un beso

entre el hielo

...

Rueda una mirada

sobre un silencio plisado

de intimidades

Se descuelga una sonrisa

sin querer por tus labios

que querrán decir que no…

Pero sabes que tus manos

ya me han desnudado…


miércoles, 23 de marzo de 2011

Ése en el que pienso siempre...

Él se aproxima a ella con aire protector y le ofrece el brazo. Ella se aferra débilmente, apenas sosteniéndose, y le dedica una mirada fugaz y la ligera sonrisa con que se premia la costumbre. Avanzan pasito a paso por la alfombra de rayas blancas tendida sobre el asfalto. Él vigila que ella no se caiga, y ella que a él no le atropellen. Un tándem perfecto que resume en una escena la obra completa. Y así, los dos enamorados octogenarios de pelo blanco, consiguen alcanzar la otra orilla de la calle.

Me estremezco cada vez que veo algo así desde que era una niña. Una imagen que ni el tiempo, ni la madurez, ni las malas experiencias consiguen estropear. Y asisto a las bodas de la gente que quiero siempre con la ilusión y la esperanza de que se hagan viejos juntos y con este amor puro, incorrompible y honesto.

Llevo tanto tiempo sola que a veces la vida con pareja parece un recuerdo muy lejano de una vida anterior. Y las soluciones escasean. A veces pienso que hoy todo es tan práctico que parece trasnochada la idea romántica del amor. El amor para algunos se ha transformado en una necesidad a cubrir con “el primero que pase”. Un mercadeo de favores de baratillo que se rompen pronto y lucen menos todavía. Tal vez podría esconder la cabeza como un avestruz, convertirme en una ermitaña alejada del mundo o, algo más usual, forjarme una coraza que me protegiera del sufrimiento. De las lágrimas, de los pellizcos en el estómago, de la decepción anudada en mi garganta….pero verdaderamente….¿es eso vida?.

Creo que me arriesgaré a que sobre mi piel resbalen las caricias, a que el corazón palpite desbocado, a que el vello se me erice….aunque alguna vez que otra, me claven las espuelas. Paso de amores anestesiados…dejaré mi dosis de anestesia para los cobardes que le tienen miedo al dolor, y no tienen valor suficiente para Vivir. Como yo no lo tuve una vez.

Creo que me sentaré en un banco junto a Manuel Alcántara para soñar que algún día encontraré un amor verdadero, de traje sencillo, sin adornos deslumbrantes, pero con esos pequeños detalles sin los que no se puede vivir. Un amor de paso de cebra, de los que ya no se estilan, con el que recordar juntos los versos del poeta:

“No pensar nunca en la muerte

Y dejar irse las tardes

Mirando cómo atardece.

Ver toda la mar enfrente

Y no estar triste por nada

Mientras el sol se arrepiente.

Y morirme de repente

El día menos pensado.

Ese en el que pienso siempre.”

Manuel Alcántara